Somos cartas abiertas... pero, ¿Qué leen?

¿Comenzamos otra vez a recomendarnos a nosotros mismos? ¿O tenemos necesidad, como algunos, de cartas de recomendación para vosotros, o de recomendación de vosotros? Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres; siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón. 2º Corintios 3: 1- 3
Hace un tiempo me vengo preguntando: ¿Qué es lo que lee el mundo cuando nos ve?

Todos los días hablamos y escuchamos sobre sana doctrina, sobre todo tipo de enseñanzas que nos edifican y son de mucha ayuda. Pero al ver el resultado de lo que hemos escuchado y aprendido, hay algo que me preocupa seriamente, y es la diferencia que hay en el resultado (fruto) que veo por un lado en los discípulos de Jesús y en la iglesia del primer siglo, y por otro lado en nuestra forma de vida "cristiana" actual.
Tenemos las mismas enseñanzas que recibieron nuestros hermanos del primer siglo, disponibles a toda hora, también tenemos al Espíritu Santo que obraba en la vida de nuestros hermanos, pero el fruto que vemos hoy día es tristemente diferente. Escudriñamos las escrituras, pero ¿con qué fin? ¿sólo buscando encontrar un nuevo versículo que encaje en la sana doctrina o adquirir más conocimiento? Jesús dijo:
Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida. Juan 5:39 y 40
No tenemos la vida sólo por escudriñar las escrituras y hablar lo correcto; si "no queremos ir a Él", estamos muertos. Buscamos conocimiento pero, ¿estamos dispuestos a ir a él, ser alumbrados por su vida y moldeados a su imagen? nos escudamos aún en pensar que el Señor se encargará de todo, y nos olvidamos de poner nuestra vida a Su servicio.

¿A quién nos parecemos: a ese sacerdote que pasó por el camino, "ocupado" en su sabiduría y no amó al deshechado y herido, o al buen samaritano que renunció a su reputación y comodidad, y dio su amor y su vida, siendo así la imagen de Jesús?
Sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre. 1º Corintios 9: 27
"El control del espíritu puede ser total en la vida del nuevo cristiano, en tanto se da cuenta de que tiene esa vida en su nuevo estado, pero a medida que aumenta su conocimiento y progresa su crecimiento aparecen nuevos cuadros de la vida que debe también ceder a la dirección de Dios de modo consciente" (Charles Ryrie).
¿De qué nos sirve contender por la fe, si esa misma fe por la que contendemos no opera en nosotros? Esta fe que proclamamos, ¿cambia día a día nuestras vidas y nos lleva a vivir para y como Cristo? ¿o realmente aquello que nos hace arder es una fuerte y firme ideología? Podemos desenmascarar mil lobos y falsos profetas, pero si no presentamos nuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia, si no obra en nosotros la verdadera fe en Cristo produciendo frutos de santificación y semejanza a nuestro maestro, somos como metal que resuena o un símbolo que retiñe (1º corintios 13:1).
¿Despertando o engañándonos?
La pregunta que me hago hoy es ¿que nos lleva a hacer lo que hacemos? cuando miro algunos artículos, y todo el material que hay en internet desenmascarando las falsas enseñanzas y los falsos maestros puedo creer que estamos despertando y sacando a luz todo aquello que NO ES EL EVANGELIO, pero… cuando busco el fruto, la semejanza a Cristo, no son muchos los que lo reflejan (me incluyo). ¿Qué es lo que está fallando? ¿nos faltará conocimiento doctrinal? ¿quizá será que esto es todo? o en realidad, el problema está en que "no queremos ir a Él" y morir a nosotros para hallar la verdadera vida.
¿Querremos contender por la fe, defender y enseñar la sana doctrina, pero viviendo para nosotros mismos? Esta clase de vida es imposible, y es condenada por la misma sana doctrina que muchos de nosotros predicamos.
Jesús dijo que por los FRUTOS nos conocerían (Mateo 7:16), no por nuestra doctrina. De más está decir que la sana doctrina es fundamental y necesaria,
pero cuando el mundo nos ve, ¿que es lo que ve?

Cuando los demás miran tu vida, ¿que leen? ¿ven a una persona que habla y enseña "sobre Cristo", o ven a Cristo en tu vida?
¿Eres tú un reflejo de él? De su amor, compasión, misericordia, su gozo, su carácter… Jesús no sólo nos dice que hablemos de cómo Él anduvo, Él nos dice que debemos andar como Él anduvo.
El que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. 1º Juan 2: 5 y 6
Si nos examinamos a la luz de la palabra y con los frutos como evidencia de su obra, ¿estamos en Él o sin querer ir a él y salvando nuestras vidas?
Hoy, al mirar tu vida, y todo lo que te rodea, piensa: ¿Estás viviendo como Cristo? ¿tu vida, se trata de ti o de Él? y no importa lo que contestes, tus acciones (frutos) demostrarán si su palabra esta obrando en tu vida produciendo fruto y semejanza a Cristo, o si por el contrario sólo eres un doctor en la ley que no quiere renunciarse a sí mismo.
2º Corintios 13: 5 dice:
Examinaos á vosotros mismos si estáis en fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?
Si Jesucristo está en nosotros, debemos andar como Él anduvo, si no es así, entonces debemos arrepentirnos de la hipocresía en la que vivimos, examinar nuestra motivación y disposición ante Dios, y arrancar de nosotros aquello que nos hace tropezar y, de una vez, seguir a Cristo; Rogar al Señor que nos despierte, dejar de ser personas llenas de conocimiento, pero carentes de la vida de Cristo.
Necesitamos despertar ¡ahora! no hay otra opción, no hay otro camino.
Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo. Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo. Efesios 5:13,14.

¿Comenzamos otra vez a recomendarnos a nosotros mismos? ¿O tenemos necesidad, como algunos, de cartas de recomendación para vosotros, o de recomendación de vosotros? Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres; siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón. 2º Corintios 3: 1- 3
Hace un tiempo me vengo preguntando: ¿Qué es lo que lee el mundo cuando nos ve?

Todos los días hablamos y escuchamos sobre sana doctrina, sobre todo tipo de enseñanzas que nos edifican y son de mucha ayuda. Pero al ver el resultado de lo que hemos escuchado y aprendido, hay algo que me preocupa seriamente, y es la diferencia que hay en el resultado (fruto) que veo por un lado en los discípulos de Jesús y en la iglesia del primer siglo, y por otro lado en nuestra forma de vida "cristiana" actual.
Tenemos las mismas enseñanzas que recibieron nuestros hermanos del primer siglo, disponibles a toda hora, también tenemos al Espíritu Santo que obraba en la vida de nuestros hermanos, pero el fruto que vemos hoy día es tristemente diferente. Escudriñamos las escrituras, pero ¿con qué fin? ¿sólo buscando encontrar un nuevo versículo que encaje en la sana doctrina o adquirir más conocimiento? Jesús dijo:
Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida. Juan 5:39 y 40
No tenemos la vida sólo por escudriñar las escrituras y hablar lo correcto; si "no queremos ir a Él", estamos muertos. Buscamos conocimiento pero, ¿estamos dispuestos a ir a él, ser alumbrados por su vida y moldeados a su imagen? nos escudamos aún en pensar que el Señor se encargará de todo, y nos olvidamos de poner nuestra vida a Su servicio.

¿A quién nos parecemos: a ese sacerdote que pasó por el camino, "ocupado" en su sabiduría y no amó al deshechado y herido, o al buen samaritano que renunció a su reputación y comodidad, y dio su amor y su vida, siendo así la imagen de Jesús?
Sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre. 1º Corintios 9: 27
"El control del espíritu puede ser total en la vida del nuevo cristiano, en tanto se da cuenta de que tiene esa vida en su nuevo estado, pero a medida que aumenta su conocimiento y progresa su crecimiento aparecen nuevos cuadros de la vida que debe también ceder a la dirección de Dios de modo consciente" (Charles Ryrie).
¿De qué nos sirve contender por la fe, si esa misma fe por la que contendemos no opera en nosotros? Esta fe que proclamamos, ¿cambia día a día nuestras vidas y nos lleva a vivir para y como Cristo? ¿o realmente aquello que nos hace arder es una fuerte y firme ideología? Podemos desenmascarar mil lobos y falsos profetas, pero si no presentamos nuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia, si no obra en nosotros la verdadera fe en Cristo produciendo frutos de santificación y semejanza a nuestro maestro, somos como metal que resuena o un símbolo que retiñe (1º corintios 13:1).
¿Despertando o engañándonos?
La pregunta que me hago hoy es ¿que nos lleva a hacer lo que hacemos? cuando miro algunos artículos, y todo el material que hay en internet desenmascarando las falsas enseñanzas y los falsos maestros puedo creer que estamos despertando y sacando a luz todo aquello que NO ES EL EVANGELIO, pero… cuando busco el fruto, la semejanza a Cristo, no son muchos los que lo reflejan (me incluyo). ¿Qué es lo que está fallando? ¿nos faltará conocimiento doctrinal? ¿quizá será que esto es todo? o en realidad, el problema está en que "no queremos ir a Él" y morir a nosotros para hallar la verdadera vida.
¿Querremos contender por la fe, defender y enseñar la sana doctrina, pero viviendo para nosotros mismos? Esta clase de vida es imposible, y es condenada por la misma sana doctrina que muchos de nosotros predicamos.
Jesús dijo que por los FRUTOS nos conocerían (Mateo 7:16), no por nuestra doctrina. De más está decir que la sana doctrina es fundamental y necesaria,
pero cuando el mundo nos ve, ¿que es lo que ve?

Cuando los demás miran tu vida, ¿que leen? ¿ven a una persona que habla y enseña "sobre Cristo", o ven a Cristo en tu vida?
¿Eres tú un reflejo de él? De su amor, compasión, misericordia, su gozo, su carácter… Jesús no sólo nos dice que hablemos de cómo Él anduvo, Él nos dice que debemos andar como Él anduvo.
El que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. 1º Juan 2: 5 y 6
Si nos examinamos a la luz de la palabra y con los frutos como evidencia de su obra, ¿estamos en Él o sin querer ir a él y salvando nuestras vidas?
Hoy, al mirar tu vida, y todo lo que te rodea, piensa: ¿Estás viviendo como Cristo? ¿tu vida, se trata de ti o de Él? y no importa lo que contestes, tus acciones (frutos) demostrarán si su palabra esta obrando en tu vida produciendo fruto y semejanza a Cristo, o si por el contrario sólo eres un doctor en la ley que no quiere renunciarse a sí mismo.
2º Corintios 13: 5 dice:
Examinaos á vosotros mismos si estáis en fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?
Si Jesucristo está en nosotros, debemos andar como Él anduvo, si no es así, entonces debemos arrepentirnos de la hipocresía en la que vivimos, examinar nuestra motivación y disposición ante Dios, y arrancar de nosotros aquello que nos hace tropezar y, de una vez, seguir a Cristo; Rogar al Señor que nos despierte, dejar de ser personas llenas de conocimiento, pero carentes de la vida de Cristo.
Necesitamos despertar ¡ahora! no hay otra opción, no hay otro camino.
Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo. Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo. Efesios 5:13,14.
Comentarios
Grandes preguntas para las que necesitamos muy sinceras respuestas.
Un fuerte abrazo
Cuantas veces miro mi propia vida, y siento que queda mucho camino para que el Señor sea formado en mi como Él es, gracias a Dios por sus misericordias.
Miro con tristeza lo que sucede en las organizaciones cristianas evángelicas, debemos velar y defender la sana doctrina con mansedumbre, no en discuciones necias que no edifican para nada, que Dios no de la fueza para ello.
Saludos a todos lo que trabajan en este blog, sé que Luis ya ha dejado de escribir en este sitio, bueno lo importante es que vayan mis saludos én Cristo Jesús a él y a Vero, y todos ustedes.
Saludos desde Chile,
Pablo Carrasco
Por cierto hay que hacer una pequeña corrección: La cita no es 2 de corintios 5 1-3; es 2 de corintios 3 1-3